Estimados amigos: El pasado lunes santo cerca de las 7 p.m. se desató un voraz incendio en la catedral de Notre Dame de París. La televisión transmitió en vivo al mundo entero, durante horas, cómo se propagaba el fuego y los esfuerzos por extinguirlo. Particularmente conmovedor fue el momento en que “la flèche”, la aguja gótica que apuntaba al cielo, cayó dramáticamente. El P. Fournier, capellán de los bomberos de París, enfrentando las llamas logró rescatar la corona de espinas y el Santísimo Sacramento que se guardaba en su interior. Qué simbólico todo esto: ver la casa de Dios en llamas. Y no se trata de cualquier catedral, Notre Dame es la reina de las catedrales, “iglesia de una belleza perfecta, alegría del mundo entero”. Es el monumento histórico más visitado de Europa. Me atrevería a decir que, en cierto sentido, es más simbólica que la basílica de San Pedro en Roma. No solo por su antigüedad, sino porque está dedicada a la Santísima Virgen. Notre Dame significa Nuestra Señora. En su interior se venera una soberbia imagen de piedra del siglo XII de Nuestra Señora de París. Además, que esto ocurra en plena Semana Santa. En un momento en que la crisis interna por la que atraviesa la iglesia, la crisis de fe a la que se refiere la Virgen en Fátima, ha alcanzado dimensiones inimaginables. Notre Dame se ha salvado de su destrucción, pero existe una verdadera conspiración para desfigurarla. El fuego ha causado a la catedral menos daños de lo que pretenden algunos proyectos de restauración horribles, descabellados, que nada tienen de medieval. Debemos pues manifestarnos e impedir que esto suceda. Los invito a que suscriban un pedido dirigido a las máximas autoridades francesas en ese sentido, ingresando a: www.fatima.pe/notredame. Dios y la Virgen se lo recompensarán. En Jesús y María, El Director
|
Notre Dame de París ¡Restauren la catedral tal como era! |
|
San Edmundo Campion Edmundo nació en Londres el 24 de enero de 1540. Su padre, “un librero muy honesto”, lo educó piadosamente en la religión católica... |
|
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca El recinto en que Jesús acababa de penetrar se llamaba Getsemaní, nombre que significa lagar del aceite, porque era el lugar en donde se aprensaban las aceitunas que se cosechaban con abundancia en aquel Monte de los Olivos... |
|
De las penas del Infierno ¿Qué es, pues, el infierno? El lugar de tormentos (Lc 16, 28), como le llamó el rico Epulón, lugar de tormentos, donde todos los sentidos y potencias del condenado han de tener su propio castigo... |
|
El matrimonio feliz La mesa familiar, el crucifijo y la cuna. En el presente artículo trataremos de los dos primeros; dedicaremos un artículo aparte para la tercera cosa: la cuna... |
|
El peor enemigo es el que oculta la verdad En medio de nosotros se han infiltrado hombres ateos que … han hecho lo posible para arrancar el nombre de Dios de vuestras almas y haceros felices, dicen, incluso sin Dios. Pero yo, mis queridísimos fieles, en la inminencia de abandonar este mundo debo deciros, a propósito de toda tentativa de este género, lo que decía el profeta Isaías... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino