El monje más ilustre de su siglo. Fundó la Orden Cisterciense, fue consejero de Papas y príncipes, predicó la Segunda Cruzada, combatió a los herejes. Devotísimo de Nuestra Señora, es llamado Doctor Melifluo y considerado el último de los Padres de la Iglesia latina.
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Devociones marianas en el mundo |
Santa Rosa de Lima, Anónimo, s. XVIII – Óleo sobre tela, Museo del Carmen de Maipú, Santiago de Chile |
Artículo de portada
La primera santa de América Existen varios aspectos de la vida de santa Rosa de Lima que merecen un comentario. Ante todo, el hecho de que Rosa perteneciera a una antigua familia noble, aunque empobrecida. No dispongo de estadísticas que me permitan formular una observación precisa al respecto, pero tengo la impresión de que, proporcionalmente, la categoría de personas de la cual la Providencia extrae mayor número de santos es precisamente la de las familias nobles carentes de fortuna... |
Plegaria a santa Rosa de Lima por América
La primera santa de América
¿Qué motiva a un pastor bautista a abandonar su religión y entrar en la Iglesia Católica?
San Cesáreo de Arlés
¿Sería teológicamente incorrecto rendir culto a una parte del Cuerpo de Jesús, como por ejemplo a su Corazón?
Vencer el peligro y saborear la victoria por adelantado
La procesión del 15 de agosto en Heist-aan-Zee
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Palabras del Director V
Estimados amigos:
En diversos momentos de su vida, Plinio Corrêa de Oliveira (1908-1995) tuvo ocasión de comentar a los santos peruanos. Llamaba su atención el número de personas entonces canonizadas y la prestancia de cada una de ellas.
En santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, inquisidor general de Granada y arzobispo de Lima, veneraba su desvelo apostólico y la santidad de su vida. Se encantaba con la musicalidad de su nombre. Toribio (de turíbulo: incensario), un hombre que se consume de celo por la gloria del Señor.
A san Martín de Porres lo empezó a conocer al recibir de obsequio una reliquia suya en medio de otras. Adquirió un libro con su biografía, quedó impresionado con la multiplicidad de sus milagros y le tuvo en adelante una gran devoción.
Por supuesto que oyó hablar de la beata arequipeña sor Ana de los Ángeles y del venerable mercedario fray Pedro Urraca, a quien propuso de ejemplo por sus batallas contra el demonio.
Según entendía Plinio Corrêa de Oliveira, Dios no suscitó para la conversión del Nuevo Mundo a un gran predicador que recorriera el continente de un extremo a otro. Hubo, sin duda, santos predicadores que se destacaron en tal o cual lugar, pero cuyo ámbito de acción era restringido. Fue necesaria un alma que estuviera dotada de una misión de carácter universal y para ello la Divina Providencia escogió a una mujer, a santa Rosa.
Alma penitente y suplicante, hizo en el plano de la comunión de los santos lo necesario para salvar a la América de su tiempo. Su fama de santidad recorrió el continente entero, dando lugar a numerosos milagros y conversiones. Suscitando un espíritu de penitencia y de mortificación, tan duro y tan difícil de suscitar. Con lo cual frenó en gran medida la corrupción de las costumbres y creó condiciones menos favorables para la revolución anticristiana, que optó por una marcha más lenta.
Les invito, pues, a disfrutar de otros valiosos comentarios del ilustre pensador y líder católico sobre nuestra querida santa y patrona.
En Jesús y María,
El Director
Estimados amigos:
En diversos momentos de su vida, Plinio Corrêa de Oliveira (1908-1995) tuvo ocasión de comentar a los santos peruanos. Llamaba su atención el número de personas entonces canonizadas y la prestancia de cada una de ellas.
En santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, inquisidor general de Granada y arzobispo de Lima, veneraba su desvelo apostólico y la santidad de su vida. Se encantaba con la musicalidad de su nombre. Toribio (de turíbulo: incensario), un hombre que se consume de celo por la gloria del Señor.
A san Martín de Porres lo empezó a conocer al recibir de obsequio una reliquia suya en medio de otras. Adquirió un libro con su biografía, quedó impresionado con la multiplicidad de sus milagros y le tuvo en adelante una gran devoción.
Por supuesto que oyó hablar de la beata arequipeña sor Ana de los Ángeles y del venerable mercedario fray Pedro Urraca, a quien propuso de ejemplo por sus batallas contra el demonio.
Según entendía Plinio Corrêa de Oliveira, Dios no suscitó para la conversión del Nuevo Mundo a un gran predicador que recorriera el continente de un extremo a otro. Hubo, sin duda, santos predicadores que se destacaron en tal o cual lugar, pero cuyo ámbito de acción era restringido. Fue necesaria un alma que estuviera dotada de una misión de carácter universal y para ello la Divina Providencia escogió a una mujer, a santa Rosa.
Alma penitente y suplicante, hizo en el plano de la comunión de los santos lo necesario para salvar a la América de su tiempo. Su fama de santidad recorrió el continente entero, dando lugar a numerosos milagros y conversiones. Suscitando un espíritu de penitencia y de mortificación, tan duro y tan difícil de suscitar. Con lo cual frenó en gran medida la corrupción de las costumbres y creó condiciones menos favorables para la revolución anticristiana, que optó por una marcha más lenta.
Les invito, pues, a disfrutar de otros valiosos comentarios del ilustre pensador y líder católico sobre nuestra querida santa y patrona.
En Jesús y María,
El Director
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino