Recibió en el bautismo el nombre de Eufrasio. Antes de los 17 años tomó el hábito de capuchino, cambiando su nombre por el de José. En 1687 fue nombrado, a su pedido, misionero en Constantinopla, a fin de conceder alivio e instrucción a los cristianos que se encontraban esclavizados por los mahometanos. Habiendo sido acusado de asesinato, fue torturado y milagrosamente salvado por un ángel, que le ordenó volver a Italia.
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Devociones marianas en el mundo |
Santuario de Fátima, Portugal |
Artículo de portada
Explicación y remedio para la crisis contemporánea Antes de 1914, se creía que la humanidad entraba en una era de oro. La ciencia y la tecnología resolverían todo y no habría necesidad de Dios. Las siguientes guerras vinieron a desmentir estas premisas y ahondaron la crisis moral. Se generalizó un optimismo febricitante que rechaza toda idea de sufrimiento y expiación... |
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