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Gabriel J. Wilson
En Francia, es la época de las flores. El palacio municipal de La Barre-en-Ouche está engalanado para el placer de sus novecientos y tantos habitantes y de todos los que transiten por aquellas latitudes. La pequeña ciudad normanda existe desde el siglo XI. Apareció al borde de una calzada romana que unía Dreux con Lisieux, la tierra de santa Teresita del Niño Jesús. ¿Por qué Tesoros de la Fe publica esta fotografía? Para mostrar que en un lugar tan pequeño, tan aislado de los grandes centros urbanos, habitado por agricultores y algunos comerciantes, la gente tiene amor por su tierra. El local municipal, como se puede ver, es de un refinado estilo clásico. Las flores le dan un encanto aún mayor, que sería la envidia de muchas grandes ciudades. Hoy en día, muchas ciudades no son más que aglomeraciones sin historia, mientras que las poblaciones de pequeñas villas como La Barre-en-Ouche tienen una profunda vinculación con el lugar. En las sociedades orgánicas, la vida circula a través de las relaciones familiares, la amistad y la dependencia natural. En la sociedad totalitaria moderna el individuo vive aislado, incluso cuando está rodeado por una multitud. Hay una falta de vínculos naturales, que dan sabor a la vida.
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Stille Nacht (Noche de Paz) La canción de Navidad por excelencia |
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En la era de los abuelos-niños Un salón decorado con cierta gravedad. Muebles pesados, gran cortina, cuadros y adornos que parecen tener valor... |
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Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos San Epifanio llama a María “la de los muchos ojos”; la que es todo ojos para ver de socorrer a los necesitados... |
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El pan nuestro de cada día A diversos títulos el pan puede ser considerado el alimento por excelencia. En muchos lugares es la base de la alimentación. Por eso rezamos: “Danos hoy nuestro pan de cada día”, aunque ahí el vocablo signifique el alimento en general. Mucho más significativo es el hecho... |
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¿Jesucristo podría haber tenido una vida humana? Tengo amigos que no comprenden cómo Jesucristo, siendo Dios, podía tener una vida verdaderamente humana, y por eso yo quisiera saber cómo eran la Persona y la vida humana de Nuestro Señor Jesucristo. En otros términos, cómo era posible que Nuestro Señor sintiera dolores físicos o aflicciones morales, si al mismo tiempo, siendo Dios, vivía en la absoluta felicidad de la Santísima Trinidad. Y también si, por ejemplo, Él podía contraer alguna enfermedad, resfriarse, etc... |
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La adoración de los ángeles, de los pastores y reyes Jesucristo es el Verbo o el Logos de que habla Platón, el Doctor universal de Sócrates, el Santo de Confucio, el Monarca universal de las Sibilas, el Dominador esperado en todo el Oriente, el Mesías, el Cristo del pueblo de Israel... |
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