John Horvat La música adecuada puede tener un efecto de sosiego en los bebés. Por eso hay quien defiende que se les haga escuchar fragmentos serenos de música clásica para contribuir a su formación. Sin embargo, no es Mozart quien más impacto tiene en los bebés. El tono tranquilizador de una madre cariñosa es mucho más eficaz. Un estudio reciente realizado por el Centro de Estudios Infantiles (Child Studies Center, en inglés) de la Universidad de Yale confirmó los efectos beneficiosos de cantar a los bebés. Los investigadores procuraron también medir las ventajas de cantarles frente a no hacerlo. Un experimento con música El equipo de investigación de la universidad norteamericana dividió a un total de 110 padres, con hijos entre 3 y 6 meses de edad, en dos grupos. Al grupo A de padres se le proporcionaron canciones populares, letras y literatura que promovían la práctica del canto durante el periodo de prueba. El grupo B, en cambio, no recibió ningún subsidio. A continuación, se pidió a ambos grupos, aleatoriamente, que informaran sobre sus prácticas de cuidado de los niños. Una de las preguntas se refería a si los padres les habían cantado. El grupo A respondió afirmativamente el 89% de las veces. El grupo B solo registró el 65%. El resultado más importante y previsible fue la confirmación del efecto positivo de cantarle al niño. Los bebés expuestos al canto estaban menos inquietos y más tranquilos que los no expuestos. El efecto no fue necesariamente inmediato, sino general. “El estado de ánimo de los bebés mejoró en general como resultado de la intervención”, informó Samuel Mehr, autor principal del estudio. “Sin embargo, no son muchos los pediatras que aconsejan a los padres de bebés inquietos que les canten”. Los investigadores concluyeron además que los padres tienen una predisposición natural a complacer a los bebés con el canto. El Dr. Mehr afirmó: “Los padres envían a los bebés una señal clara con sus canciones de cuna: estoy cerca, te escucho, te cuido… así que las cosas no pueden ir tan mal”. Melodías adaptadas a los bebés De hecho, las melodías infantiles y las canciones de cuna son especialmente adecuadas para la audiencia pueril, ya que utilizan escalas y ritmos limitados y un rango melódico estrecho que se adapta a los oídos menos sofisticados de los bebés. Las canciones suelen consistir en una sola línea musical repetida muchas veces. Esta simplicidad se refleja en todas las canciones infantiles del mundo, lo que demuestra el carácter universal de la infancia. En la búsqueda de las mejores técnicas de crianza, a menudo se pasa por alto esta práctica. Sin embargo, tiene sentido. El esfuerzo constante por aumentar el contacto entre padres e hijos no se limita al tacto. Una relación íntima que incluya el sonido también es importante. Un problema cultural: ¿cómo crear una canción de cuna? Los resultados del estudio plantean otra cuestión cultural desconcertante. La sociedad acelerada de hoy por lo general no estimula el canto a los bebés. Es más, ni siquiera produce las melodías y canciones de cuna para cantarles.
El equipo de investigación tuvo que recurrir a viejas canciones populares para proporcionar material a los padres más preparados musicalmente para cantar. No hay canciones folclóricas modernas porque no existe la noción de pertenecer a determinado pueblo. No hay esa unidad entre una comunidad que dé lugar a experiencias comunes y sencillas que se inmortalicen en canciones. Se ha perdido la rica imaginación de un lugar y una comunidad que creaba las condiciones para las canciones de cuna. No hay puntos de referencia como las escenas naturales, los lazos familiares y las devociones religiosas que favorezcan la inocencia infantil y encuentren su lugar en las canciones. En el confuso panorama musical actual, hay poco que despierte la imaginación hacia placeres templados y puros. En una cultura de la muerte que permite el aborto, no existe una celebración universal de la nueva vida que propicie las canciones de cuna. Para cambiar las cosas haría falta una sociedad rebosante de madres y padres amorosos, que no desplomen las tasas de natalidad. Una tierna devoción a la Madre de Dios y a su Divino Niño será el medio perfecto para despertar en los niños que nazcan el deseo de conocer, amar y servir a Dios. Por supuesto, mucho nos falta para crear canciones de cuna, pero cantar las que recordemos de las abuelas es un buen comienzo para restablecer el orden. Los investigadores han confirmado lo que muchos padres de familia saben: en la batalla entre la madre y Mozart, siempre gana la canción de cuna materna.
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