Estimados amigos: De visita en Roma, un bendecido 25 de diciembre de 1841, Mons. Jean-Joseph Gaume, escritor francés ultramontano, quedó extasiado con la magnificencia de las ceremonias navideñas que tuvo la gracia de presenciar en las basílicas de San Pedro del Vaticano y Santa María la Mayor. En la primera de ellas, Mons. Gaume asistió a la misa pontifical de Nochebuena y a la tradicional costumbre de la bendición de la espada y de la armadura, símbolos de la disposición del católico a luchar por Dios, la Iglesia y el orden en la sociedad; en la segunda basílica, pudo contemplar el pesebre en el que nació el Niño Jesús. Esta auténtica y venerable reliquia, de la que podemos decir que fue la cuna de la civilización cristiana, se encuentra expuesta en la “Cripta de Belén”. Las solemnes ceremonias que tanto entusiasmaron a Mons. Gaume (1802-1879), desgraciadamente se han desvanecido o incluso desaparecido en el último siglo. En gran medida debido al trágico proceso de “autodemolición” de la Iglesia, al que Paulo VI hizo referencia el 7 de diciembre de 1968. Desde entonces, la pompa casi que ha dejado de existir en los ambientes eclesiásticos, así como en la sociedad en general. Con una prédica demagógica por lo social y una apología de los pobres, los “teólogos de la liberación” intentaron erradicar por completo aquel esplendor que irradiaba la Iglesia, que tanto atraía a los fieles y que tanta falta nos hace. El Tema del Mes nos invita a degustar los perfumes del pasado, leyendo la narración que el autor hizo de todo cuanto presenció en la Ciudad Eterna a mediados del siglo XIX, durante el glorioso pontificado del gran Papa Pío IX. Reciban pues, queridos amigos, esta lectura como un regalo navideño, junto con nuestros mejores deseos de una Santa Navidad en familia y un Año Nuevo lleno de celestiales bendiciones. En Jesús, María y José, El Director
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El maravilloso esplendor de las ceremonias navideñas |
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Santa Bernardita: testimonio vivo de las apariciones de Lourdes La Salette (1846), Lourdes (1858) y Fátima (1917), las tres grandes apariciones de la Santísima Virgen en los tiempos modernos. Tres mensajes, tres secretos, seis pastorcitos… Pareciera que la Madre de Dios quiso mostrar su preferencia por las almas puras y sencillas de niños alejados del contexto de las ciudades... |
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Milagros Eucarísticos En los altares del mundo entero tiene lugar diariamente el mayor de los milagros: la transubstanciación del pan y del vino, que se convierten en el verdadero Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo... |
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Una Reina, dos coronas Las coronas que posee la sagrada imagen de la Virgen de Fátima que se venera en la Cova da Iria, en la “capelinha” construida en el lugar exacto de las apariciones de 1917, tienen una historia singular... |
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El hombre fue hecho para el cielo y no para esta tierra En verdad, dos cosas hay que resaltan hoy día en medio de la extrema perversidad de las costumbres: un infinito deseo de riquezas y una insaciable sed de placeres. De aquí, como de su fuente principal, dimanan la mancha y el baldón de este siglo, a saber, que mientras éste progresa constantemente en todo lo que entraña comodidad y bienestar para la vida, parece sin embargo retroceder miserablemente a las vergonzosas lacras de la antigüedad pagana en lo que es de mayor monta, es decir, en el deber de llevar una vida justa y honrada... |
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San José de Calasanz ue con sorpresa que los habitantes del palacio del nobilísimo D. Pedro de Urgel, barón de Peralta de la Sal, en la católica España, vieron en 1561 a su hijo de cinco años de edad, corriendo por la casa armado con un puñal, que había tomado de la panoplia paterna, detrás de algo. ¿De qué? Se preguntaron a sí mismos... |
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