Hans Bachman, 1887, Museo de Bellas Artes de Basilea (Suiza) Felipe Barandiarán Un lánguido sol dorado desaparece lentamente tras las montañas. La nieve del valle recoge sus últimos reflejos y difumina una difusa luz anunciando las últimas horas del día. Las ramas secas de los árboles pelados se recortan sobre el cielo gris con dramatismo. Algunos vecinos bajan por la ladera hacia la fuente, que mana agua a pesar del helado entorno. Unos niños acuden en tropel atraídos por la música. Frente a una típica casa suiza, de madera, de la que cuelgan carámbanos del tejado, se cantan villancicos. Dirigidos por el maestro de escuela, y organista de la iglesia, el improvisado coro navideño llena de alegría el ambiente. Se apiñan en torno a la brillante linterna con forma de estrella que porta en lo alto, a modo de enseña o cruz de guía, uno de los muchachos, y que concurre ya con la apagada luz del sol. Subido sobre unos peldaños de piedra, sobre la nieve, y con el arco de su violín como batuta, el esforzado maestro dirige a los rústicos músicos: a los lados del viejo del clarinete, dos violines; luego un hombre alto que, aplicado, se inclina sobre su contrabajo; cierra al grupo, de espaldas a nosotros, ese apuesto joven con sombrero y bigote que toca su trompa de caza. En el centro los niños, con sus sonrosadas caras y voces angelicales. Dejando el calor del hogar, cuyo reflejo rojizo vemos a través de los cristales empañados, la familia asiste encantada al improvisado concierto desde la balaustrada de la casa. Sobre la barandilla el padre ha dispuesto unos vasitos para los visitantes y se prepara para servirles el vino blanco que tiene en esa garrafa de vidrio como muestra de agradecimiento. Los niños se divierten. * * * Es una antigua tradición en Suiza, en las aldeas, recorrer las casas felicitando las fiestas y deseando un próspero año nuevo. El tiempo parece detenerse por instantes, son momentos entrañables que destilan el candor y la dulzura de la Navidad: en una noche fría, como esta, el Niño Jesús nacía en un portal. Entonces, frente tan humilde morada, fueron los ángeles los que acudieron a cantar “gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”.
Hans Bachmann (1852-1917) nació en Winikon, cantón de Lucerna (Suiza). En 1870 fue a Düsseldorf a la academia de arte, siendo alumno de Eduard von Gebhardt y Karl Hoff. En Düsseldorf, fue miembro de la asociación de artistas de Malkasten, donde se hizo amigo del pintor Aloys Fellmannen, también suizo. Bachman tuvo que regresar a su tierra natal en 1882 para recuperarse con el aire de las montañas de una enfermedad pulmonar. En 1887 se casó, pero no tuvo hijos. Fue miembro de la Asociación de Artistas de Zurich, fundada en 1897 y posteriormente de la Comisión Federal de Arte. Su pintura de género costumbrista le otorgó reconocimiento internacional. Con Villancicos en Lucerna ganó la medalla de oro en la exposición convocada en el Crystal Palace de Londres con motivo del jubileo de la Reina Victoria.
|
El maravilloso esplendor de las ceremonias navideñas |
|
Aspectos nobles y grandiosos de la noche Un modo trivial de considerar las horas del día es de acuerdo con las necesidades de nuestro cuerpo, y así se dice comúnmente que la mañana es la hora en que las personas se levantan y inician su trabajo; el mediodía, aproximadamente la hora en que almorzamos; y en la noche se duerme, se descansa... |
|
¡Dios es nuestro único bien! Aunque sea penoso, ¡aceptemos el sueño efímero de la vida presente para gozar del día sin fin del reino de los Cielos! Dios los llama, les tiende su mano, el Santo Espíritu trabaja con ustedes, el Señor Jesucristo los sostiene con su mano derecha... |
|
Ella es Virgen y es Madre La Virgen me invita a cantar el misterio que yo contemplo con admiración. Hijo de Dios, dame tu don admirable, haz que temple mi lira, y que consiga detallar la imagen completamente bella de la Madre bien amada. La Virgen María da al mundo a su Hijo quedando virgen, amamanta al que alimenta... |
|
Nuestra Señora de Lichen La historia de la devoción a la Virgen de Lichen empieza en el lejano año de 1813. Napoleón y sus soldados esparcieron la Revolución por toda Europa, y en aquella época comenzaba una seria reacción contra él... |
|
¿Estamos obligados a creer en todas las apariciones particulares? La Iglesia siempre ha sido muy cauta a la hora de ocuparse de apariciones y fenómenos místicos extraordinarios, dando su aprobación solamente después de un riguroso proceso canónico, interrogando a las personas implicadas, a terceros que las rodean, a peritos en alguna ciencia que puedan verificar determinados hechos... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino