Pinceladas Pastor alcanzado por un rayo

Jacob Becker, 1844, Städelmuseum, Frankfurt

Felipe Barandiarán

Las gentes de la aldea estaban entregadas a sus labores cuando un rayo se ha precipitado sobre el árbol que cobijaba al pastor. En un instante sus ramas se han transformado en voraz tea encendida.

Acuden presurosos en su auxilio. Está tendido en el suelo, inconsciente. El sombrero abandonado a su suerte, los ojos cerrados y su cuerpo inerte. Todos tratan de reanimarle. Dilación no admite el caso y no hay quien dar consejo pueda. El primer hombre que ha llegado, reincorporándolo sobre su regazo, con la mano en alto trasmite algunas instrucciones. Una mujer, arrodillada con cariño ante él, extiende la palma de su mano sobre la frente y le habla con insistencia para ver si despierta. Otra, presa del pánico, desesperada, se lleva las manos a la cabeza. Detrás, otras dos, más jóvenes, asisten con sorpresa y aprensión, sin comprender realmente lo que está pasando. Entre ellas, un niño, inquieto y con la mirada atónita, asoma la cabeza y quiere enterarse de todo. Hasta el perro intenta reanimar a su amo, tocándole una y otra vez con la pata.

Las ovejas parecen estar tristes y desconcertadas. Sienten el peligro pero la voz que les guiaba ha enmudecido. Mientras, la bulliciosa y oscura nube anaranjada, que consume los restos del árbol, proyecta su luz trágica sobre la escena y ensombrece los campos.

Drama de la vida que nos recuerda algunas verdades esenciales y eternas.

El hombre moderno, ante tantos avances, tiene la tendencia a creerse que todo, o casi todo, puede tenerlo previsto y controlado. Intenta alejar cualquier sombra de incertidumbre suscribiendo todo tipo de seguros. Pero, aunque es bueno ser previsor, con frecuencia se olvida de que todo depende de Dios, y ante los “accidentes” se rebela.

Nuestros simpáticos aldeanos del cuadro saben que esta vida es un valle de lágrimas, como reza la Salve. Y que ellos, como sus cosechas, dependen de Dios. Por eso miran al cielo y en Él ponen su confianza.

Un salón noble y la caída de la nobleza Palabras del Director Nº 289 – Enero de 2026
Palabras del Director Nº 289 – Enero de 2026
Un salón noble y la caída de la nobleza



Tesoros de la Fe N°289 enero 2026


Martirizado en París el 21 de enero de 1793
Palabras del Director Nº 289 – Enero de 2026 Se peca contra la modestia por negligencia en el vestir El aumento de los bautismos de adultos en la Iglesia Reflexiones sobre la ejecución de Luis XVI Monseñor Schneider sale en defensa de los títulos de María San Guillermo de Bourges ¿Ha cambiado la Iglesia Católica su enseñanza sobre la transexualidad? Un salón noble y la caída de la nobleza Pastor alcanzado por un rayo



 Artículos relacionados
Los sacrificios de las almas justas aplacan la ira de Dios En las sorprendentes manifestaciones de la Divina Misericordia a santa Faustina, Dios no se limitó a mostrarle la cólera divina que se cierne sobre el mundo actual...

Leer artículo

Presencia diabólica en el mundo de hoy En nuestro mundo cada vez más paganizado, crece deplorablemente el número de los que buscan una solución para sus problemas en las fuerzas ocultas y en la superstición...

Leer artículo

Reflexiones sobre la ejecución de Luis XVI Con motivo del bicentenario de la Revolución de 1789, Plinio Corrêa de Oliveira redactó una meditación sobre la muerte de Luis XVI, acontecimiento que tuvo lugar el 21 de enero de 1793...

Leer artículo

Meditación sobre la muerte: necesaria y saludable Considera que tierra eres y en tierra te has de convertir. Día llegará en que será necesario ir y pudrirse en una fosa, donde estarás cubierto de gusanos. A todos, nobles o plebeyos, príncipes o vasallos, ha de tocar la misma suerte...

Leer artículo

Contemplación y disipación La Cartuja (en francés, Chartreuse) es una orden religiosa fundada en 1084 por San Bruno, y los cartujos son monjes que viven en perpetuo silencio y gran austeridad en un lugar aislado...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino