Página Mariana María en el misterio de Cristo

La Anunciación, Masolino da Panicale (1425-1430) — Galería Nacional de Arte, Washington










«Dios Padre entregó su Unigénito al mundo solamente por medio de María. Por más suspiros que hayan exhalado los patriarcas, por más ruegos que hayan elevado los profetas y santos de la antigua ley durante cuatro mil años a fin de obtener dicho tesoro, solamente María lo ha merecido y ha hallado gracia delante de Dios por la fuerza de su plegaria y la elevación de sus virtudes»








San Luis María Grignion de Montfort, Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, nº 16


El culto a los antepasados Nuestra Señora, obra prima de Dios
Nuestra Señora, obra prima de Dios
El culto a los antepasados



Tesoros de la Fe N°51 marzo 2006


María en el misterio de Cristo
San José y el ideal de santidad El culto a los antepasados María en el misterio de Cristo Nuestra Señora, obra prima de Dios Las Virtudes Principales Santa Catalina de Suecia ¿Qué es más grave: el pecado de pensamiento o el pecado de acción?



 Artículos relacionados
Spes nostra salve Optimismo, pesimismo, realismo: ¿cuál es la posición que debemos tomar delante de los hechos contemporáneos? Plinio Corrêa de Oliveira responde a esta cuestión apremiante y de la mayor actualidad, en un artículo escrito para «Catolicismo» años atrás...

Leer artículo

Nuestra Señora, obra prima de Dios En el origen de la creciente ola de ataques a la Santísima Virgen constatamos el odio de sus enemigos a su majestuosa superioridad. Lo que es causa de alegría para sus devotos constituye un motivo de odio para los malos...

Leer artículo

María Santísima, modelo de resignación Nuestra Señora nos enseña cómo enfrentar aquello que nos contraría, a aceptar resignadamente la voluntad de Dios, sin perder el ánimo ni disminuir el amor hacia Él. Un ejemplo de ello lo encontramos en el episodio de la pérdida del Niño Jesús en el Templo...

Leer artículo

La nobleza de alma de la Santísima Virgen Así como la nobleza terrena tiene grados, que van en orden ascendente desde el barón hasta el duque o el príncipe, así también vivir en la gracia de Dios tiene grados. Y Aquella que alcanzó el ápice de esa escala ascensional de virtudes fue María Santísima...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino