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La adoración al Creador y su amor por la criatura Plinio Corrêa de Oliveira
Reposáis, Señor, en vuestro mísero y augustísimo pesebre, bajo la mirada de la Virgen, vuestra Madre, que derrama sobre Vos los tesoros inalienables de su respeto y de su cariño. Nunca una criatura adoró con tan profunda y respetuosa humildad a su Dios. Nunca el corazón de una madre amó más tiernamente a su hijo. Recíprocamente, nunca Dios amó tanto a una mera criatura. Y nunca un hijo amó tan plenamente, tan enteramente, tan desbordantemente a su madre. Toda la realidad de este sublime diálogo de almas puede contenerse en estas palabras que indican aquí todo un océano de felicidad, y que en otra ocasión muy distinta habríais de decir un día desde lo alto de la Cruz: “Madre, ahí tienes a tu hijo”. [Hijo] “ahí tienes a tu Madre” (Jn 19, 26-27). Y considerando la perfección de este amor recíproco entre Vos y vuestra Madre, sentimos el canto angélico que se eleva desde lo más profundo de toda alma cristiana: “Gloria a Dios en lo más alto de los Cielos, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Lc 2, 14).
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“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12) Navidad |
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San Conrado de Parzham En el valle del Rottal, en la pequeña ciudad de Parzham (entonces en el reino de Baviera, actual Alemania), vivía a principios del siglo XIX un piadoso agricultor, Bartolomé Birndorfer... |
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La indiferencia religiosa Entendemos por indiferentes a los que no se ocupan de religión alguna... |
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El Santo Rosario arma poderosísima Hay que creer que la misma Reina celestial añadió gran virtud a esta oración fundada y propagada por el ínclito Patriarca Domingo, por inspiración e impulso de la Señora... |
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¡Hoy en la tierra los ángeles cantan, los arcángeles se alegran; hoy los justos exultan! En la liturgia, la fiesta de la Navidad ocupa ciertamente un lugar considerable. La piedad de los fieles hizo de ella una de las fechas más relevantes del año. Y esto por varias razones. El nacimiento del Salvador constituye en sí mismo un honor de infinito valor para el género humano... |
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Jesucristo quiso nacer de estirpe real Cuando Dios Padre decidió dar su Hijo al mundo quiso hacerlo con honra, pues Él es digno de todo honor y alabanza... |
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