Verdades Olvidadas El peor enemigo es el que oculta la verdad

En medio de nosotros se han infiltrado hombres ateos que … han hecho lo posible para arrancar el nombre de Dios de vuestras almas y haceros felices, dicen, incluso sin Dios. Pero yo, mis queridísimos fieles, en la inminencia de abandonar este mundo debo deciros, a propósito de toda tentativa de este género, lo que decía el profeta Isaías: “Pueblo mío, tus guías te extravían, confunden tus senderos” (3, 12). ¿Nunca habéis escuchado lo que dijo el poeta inspirado: “Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas” (Sal 127 [126], 1)?

Querer ser feliz sin Dios es querer construir la torre de Babel, cuya construcción provocó la confusión de las lenguas entre sus constructores y su dispersión a través del mundo. Así ocurrirá seguramente en el futuro.

Toda tentativa de asegurar la cultura, la civilización y el bienestar a un pueblo, sin la ayuda de Dios, significa sellar su pérdida en el tiempo y en la eternidad. Por ello, queridos hijos, yo también en el momento de alejarme de ustedes, les dirijo las palabras de san Pablo a los filipenses: “Manteneos firmes junto al Señor, mis bienamados” (Fil 4, 1).

Solo en el Señor reside la verdadera felicidad temporal y eterna; lejos del Señor solo anida la perdición.

Los hombres que desprecian a Dios quieren alejaros de Él y rebajaros al nivel más bajo. Su obra esta maldita por el Señor, lo que es fácil de comprender pues “de Dios nadie se burla” (Gal 6, 7). Para terminar, en lugar de la felicidad que os prometen, no serán siquiera capaces de ofreceros lo mínimo necesario a un hombre.

Siempre será así; la palabra de Dios es, en efecto, infalible.

Ni la guerra ni la paz, ni la dicha ni la desgracia, deben haceros vacilar en vuestra determinación de permanecer fieles a la Iglesia de Cristo hasta la muerte.

Diréis quizás que lo juzgo demasiado severamente. Sería vuestro peor enemigo si os ocultara la verdad. Si os hablo así, lo hago por vuestro mayor bien. ¿No dijo Jesús: “Estad atentos a que nadie os engañe” (Mt 24, 4)?

Entonces, fidelidad a la Iglesia Católica, hasta la tumba.

 

Beato Aloysius Stepinac (1898-1960), cardenal arzobispo de Zagreb (Croacia), Testamento Espiritual in http://www.studiacroatica.org.

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