Estimados amigos: En la edición del mes de junio del año pasado tratamos ampliamente sobre la gracia de Pentecostés: el descendimiento del Espíritu Santo sobre la Santísima Virgen y los apóstoles mientras rezaban en el Cenáculo. Esa inmensa gracia los transformó de manera extraordinaria. Los que se mostraban tímidos y temerosos en los días de la Pasión de Jesucristo, se convirtieron en entusiastas y valientes seguidores de Nuestro Señor y comenzaron a predicar sin temor alguno el Evangelio a todos los pueblos. Así, obraron grandes y abundantes milagros, y produjeron miles de conversiones, no solo en Jerusalén, sino en otras ciudades y en otras naciones. Como Tema del Mes transcribimos trechos escogidos de los últimos y espléndidos capítulos del libro Jesucristo: su Vida, su Pasión y su Triunfo, del sacerdote redentorista francés Augustin Berthe, que proponemos a nuestros lectores como una excelente meditación para los días de Cuaresma y muy particularmente durante la Semana Santa. De las brillantes narraciones del autor, deducimos claramente que fue de la Preciosa Sangre de nuestro Divino Redentor de donde brotó la civilización cristiana. Sin su lancinante sacrificio en el Calvario, habría sido imposible la ruina del mundo pagano; imposible la expansión de la Santa Iglesia; imposible que la belleza de la cristiandad resplandeciera en todos los pueblos; imposible el triunfo de la Cruz. Como la selección de los textos ha resultado algo extensa, no queriendo privar a nuestros amigos de tan benéfica lectura, nos hemos tomado la libertad de dividir la materia en dos entregas, una en marzo —la presente— y otra en abril —la prometida—. Esto ha coincidido con la Semana Santa de este año, que cae entre uno y otro mes. Deseándoles las mayores bendiciones de compenetración con el sublime sacrificio de la Cruz, me despido afectuosamente. En Jesús y María, El Director
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“Tened confianza, Yo vencí al mundo” |
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Santa Maria in Via Creo que la frase “La abundancia de las aguas alegra la ciudad de Dios” proviene de las Sagradas Escrituras. En efecto, la naturaleza no ha podido ser más pródiga en favorecer a la Ciudad Eterna en este sentido... |
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Como es el pueblo, es el sacerdote Sicut populus sic sacerdos, ha dicho con profundo pensamiento el profeta Joel: como es el pueblo es el sacerdote. O dicho de otra manera: el sacerdote es el exponente de la piedad y de la cultura de un pueblo... |
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La Comunión de los Santos Se trata de una real y continua intercomunicación de los tesoros de la caridad entre los miembros del Cuerpo Místico de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia... |
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Madonna della Strada Esta es la pintura de la Santísima Virgen conocida como Madonna della Strada (Nuestra Señora del Camino), ubicada en una capilla entre el altar de San Ignacio y el altar mayor de la iglesia de Il Gesù... |
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La santidad de Jacinta, la admirable vidente de Fátima Jacinta entra en la Historia a los siete años, precisamente a la edad que habitualmente se acostumbra señalar como la del comienzo de la vida consciente y de la razón. ¿En qué medida una criatura de esa edad es capaz de practicar la virtud? ¿Y de practicarla de modo heroico?... |
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