Estimados amigos: “De Maria nunquam satis”, así reza una antigua alabanza dirigida a la Santísima Virgen —atribuida a san Bernardo de Claraval, pero utilizada por muchos santos— que significa: sobre María nunca diremos lo suficiente. De algún modo también podríamos decir que “De Lourdes nunquam satis”, es decir, que siempre habrá alguna cosa nueva que comentar a respecto de los prodigios que constantemente se verifican en la gruta de Lourdes, donde en 1858 la Madre de Dios se dignó aparecer a una humilde niña llamada Bernardita para proclamar al mundo entero: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Así, el jueves 26 de febrero de aquel año en el curso de la 9ª aparición, siguiendo Bernardita las indicaciones de la Virgen que le había dicho: “Id a beber de la fuente y a lavaros ahí”, escarbó en el suelo de la gruta de Massabielle, del que brotó un manantial de agua que hasta el día de hoy es motivo de gracias extraordinarias. Curaciones sorprendentes del cuerpo y del alma, testificados por millones de peregrinos que anualmente beben de sus aguas y se bañan en ellas. Sin embargo, apenas un uno por ciento de las curaciones verificadas por la Oficina de las Constataciones Médicas de Lourdes —aquellas que la ciencia médica no tiene cómo explicar— han sido reconocidas oficialmente por la Iglesia. Las últimas dos de ellas son muy recientes. El 8 de diciembre de 2024 fue proclamado el 71º milagro de Lourdes, en favor del inglés John Jack Traynor, herido de gravedad en la Primera Guerra Mundial y curado en Lourdes en 1923. Y el 16 de abril de 2025 fue reconocido el 72º milagro, la curación de la italiana Antonia Raco de Lofiego en 2009, quien padecía Esclerosis Lateral Primaria. En la presente edición abordaremos algunos pormenores de tales prodigios obrados por la misericordia divina a través de la Santísima Virgen para fortificar nuestra fe. En Jesús y María, El Director
|
Los últimos dos milagros reconocidos oficialmente |
|
Recolectores de basura y gondoleros De alguna manera, todas las profesiones contribuyen a la salvación o a la perdición de las almas... |
|
El Escorial La fachada del Escorial presenta alguna semejanza con la fachada de Versalles: amplia, enorme, con motivos que se repiten. Pero en la fachada del Escorial hay una nota de simplicidad, de sobriedad y de serenidad que Versalles no tiene... |
|
En la playa El niño del polo rojo y pantalón a rayas está inquieto, mira hacia la orilla en donde ha visto sentados sobre la arena a otros niños y quiere jugar con ellos. Su madre, que le ha protegido del sol con un amplio sombrero de paja, le sujeta firme de la mano, sin prestarle mucha atención... |
|
Belle Époque Esplendores y contradicciones Transcurrida entre 1870 y 1914, fue una época brillante, en la cual lamentablemente el mito del progreso generó nuevos estilos de vida, incompatibles con la moral, el esplendor y la cortesía... |
|
De las penas del Infierno ¿Qué es, pues, el infierno? El lugar de tormentos (Lc 16, 28), como le llamó el rico Epulón, lugar de tormentos, donde todos los sentidos y potencias del condenado han de tener su propio castigo... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino