Página Mariana Lourdes: los últimos dos milagros reconocidos oficialmente

El 71º milagro
verificado en Lourdes

Confirmada la curación, oficialmente reconocida como milagrosa,
del soldado John Traynor, de la Marina Real británica

Alfonso de Souza

La Oficina de las Constataciones Médicas de Lourdes, fundada en 1883, labora con el mayor rigor científico

El día 8 de diciembre de 2024, fiesta de la Inmaculada Concepción, Mons. Malcolm McMahon, arzobispo de Liverpool (Reino Unido), comunicó la milagrosa curación del soldado de la Marina Real británica, John Traynor, exactamente en el 81º aniversario de su fallecimiento ocurrido en 1943.

Este fue el 71º milagro ocurrido en Lourdes reconocido oficialmente, después de que el Dr. Alessandro de Franciscis solicitara la revisión del caso Traynor, realizada por el médico británico Dr. Kieran John Moriarty, miembro del Comité Médico Internacional de Lourdes (CMIL).

En su investigación, el Dr. Moriarty descubrió varios expedientes en los archivos de Lourdes, que incluían los testimonios de los tres médicos que en su momento examinaron a Traynor antes y después de su curación, junto con otras evidencias.

Esto llevó a que el caso de Traynor fuera declarado inexplicable por la ciencia médica y considerado milagroso por la Iglesia.

El arzobispo McMahon declaró: “Dado el peso de las evidencias médicas, el testimonio de la fe de John Traynor y su devoción a la Santísima Virgen, es con gran alegría que declaro que la curación de John Traynor, de múltiples afecciones médicas graves, debe ser reconocida como un milagro obrado por el poder de Dios a través de la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes”.

La seriedad de la Iglesia Católica

John J. Traynor (1883-1943), herido de gravedad durante la Primera Guerra Mundial, fue curado en Lourdes en 1923

El hecho de que el arzobispo de Liverpool haya declarado después de tanto tiempo que la curación del militar inglés puede considerarse milagrosa, demuestra todo el rigor de la Iglesia a la hora de aprobar un milagro. Para darnos una idea, cabe señalar que la Oficina de las Constataciones Médicas de Lourdes, encargada de analizar las posibles curaciones consideradas milagrosas, ha registrado desde 1905 siete mil curaciones “médicamente inexplicables”. Sin embargo, de estas, solo 70 fueron declaradas “milagrosas” por la Iglesia Católica.

Perteneciente a una familia cabalmente católica

John Jack Traynor nació en Liverpool en 1883, de madre irlandesa. Ella falleció cuando él era muy joven. En su testimonio publicado en el sitio web del santuario, Traynor afirma que “su fe, su devoción a la Santa Misa y a la Sagrada Comunión y su confianza en la Virgen permanecieron con él como un recuerdo y un ejemplo fecundo”. Pues su madre era, en aquella época, “de comunión diaria cuando pocas personas lo eran”.

Consecuencias de los combates

Traynor, con el uniforme de marinero de la Marina Real británica

Al comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), mientras participaba en el asedio de Amberes como miembro de la Reserva de la Marina Real, John Traynor recibió un impacto de metralla en la cabeza al intentar evacuar a un oficial del campo de batalla. Se recuperó rápidamente y volvió al servicio.

El 25 de abril de 1915, participó en un desembarco anfibio en las costas de Galípoli, como parte de un intento fallido de las tropas británicas y francesas de capturar la península turca ocupada por los otomanos. Traynor fue uno de los pocos soldados que llegaron a la costa ese primer día, a pesar del fuego de ametralladora de las fuerzas turcas que se encontraban en lo alto de los escarpados acantilados junto a la playa. Durante más de una semana permaneció ileso mientras intentaba liderar al pequeño contingente que había sobrevivido al ataque.

Sin embargo, el 8 de mayo, el intrépido militar recibió una ráfaga de metralleta en la cabeza, el pecho y el brazo durante una carga con bayoneta. Sus heridas le ocasionaron la paralización del brazo derecho y una propensión a sufrir ataques epilépticos. Los médicos lo sometieron a varias cirugías en las que intentaron reparar los nervios dañados del brazo y trataron las heridas en la cabeza, pues creían que eran la causa de su epilepsia, pero sin éxito.

Habiendo sido dado de baja “por incapacidad permanente y total”, ocho años después de la batalla, Traynor fue ingresado en el hospital Mossley Hill para enfermos incurables. Sin embargo, ignorando las súplicas de sus parientes, las advertencias de los médicos y los consejos de sacerdotes, insistió en participar en la peregrinación de su parroquia a Lourdes, del 22 al 27 de julio de 1923.

Efecto de los baños en las piscinas de Lourdes

Durante los tres primeros días del viaje, Traynor estuvo gravemente enfermo. Ya en Lourdes, enfrentándose a la resistencia de sus cuidadores, según afirma en su testimonio, “logré que me bañaran nueve veces en el agua del manantial de la gruta”.

En su segundo día en Lourdes, el militar sufrió un severo ataque epiléptico mientras lo llevaban a la piscina. Él dice: “Me salía sangre por la boca y los médicos estaban muy alarmados”. Pero cuando intentaron llevarlo de vuelta a su alojamiento, Traynor se negó, accionando los frenos de la silla de ruedas con su mano sana. Entonces, afirma en su declaración, “me llevaron al baño y me bañaron como de costumbre. Nunca más volví a tener un ataque epiléptico después de eso”.

Al día siguiente, mientras estaba en la piscina, sintió que su pierna derecha, hasta entonces paralizada, se “agitaba violentamente”, y sintió como si hubiese recuperado el uso de ella. Como debía volver para la procesión eucarística, sus cuidadores, que creyeron que estaba teniendo otro ataque epiléptico, lo llevaron corriendo a la iglesia del Rosario.

Traynor, una vez curado pero todavía débil a su salida de Lourdes en 1923

Allí, cuando el arzobispo de ­Reims pasó junto a él con el Santísimo Sacramento, también su brazo derecho se “agitó violentamente”. Entonces rompió sus vendajes e hizo la señal de la cruz por primera vez en ocho años.

Sintiéndose curado, a la mañana siguiente Traynor saltó de la cama y corrió hacia la gruta. Ante la imagen de la Virgen, así se expresó: “Mi madre siempre me había enseñado que cuando se pide un favor a la Virgen o se desea mostrarle alguna veneración especial hay que hacer un sacrificio”. Entonces, continua Traynor, “yo no tenía dinero que ofrecer, pues había gastado mis últimos chelines en rosarios y medallas para mi mujer y mis hijos, pero arrodillado allí, ante la Virgen, hice el único sacrificio que se me ocurrió. Decidí dejar de fumar”.

Así concluye Madalaine Elhab­bal el artículo en el que nos basamos:

“En la mañana del 27 de julio, Traynor fue examinado por tres médicos que descubrieron que había recuperado por entero su capacidad para caminar, así como el uso y la completa funcionalidad de su brazo y pierna derecha. Las llagas de su cuerpo se habían curado por completo y sus ataques habían cesado. Sorprendentemente, una abertura en su cráneo que se había creado durante una de sus cirugías también había ‘disminuido considerablemente’.

“Uno de los informes oficiales emitidos por la Oficina de las Constataciones Médicas de Lourdes el 2 de octubre de 1926, descubierto posteriormente por Moriarty, afirma que ‘la extraordinaria curación de Traynor está absolutamente más allá y por encima de los poderes de la naturaleza’”.*

Traynor tuvo tres hijos después de su curación; a una de sus hijas le puso el nombre de Bernadette. Se cree que John Traynor es el primer católico británico en ser curado en Lourdes, de acuerdo con la página web del santuario francés.

 

Nota.-

* Madalaine Elhabbal, Healing at Lourdes of British World War I soldier declared ‘miraculous’, Catholic News Agency, 10-12-2024 in https://www.catholicnewsagency.com/news/260945/healing-at-lourdes-of-british-world-war-i-soldier-declared-miraculous.

 

 

En Lourdes, un nuevo
y sorprendente milagro: el 72º

El pasado 16 de abril de 2025, Mons. Vincenzo Carmine Orofino,
obispo de la diócesis de Tursi-Lagonegro (sur de Italia) realizó
la proclamación oficial del 72º milagro de Lourdes.

Luis V. Paoli

Dr. Adriano Chiò

Se trata de la curación de la señora Antonia Raco de Lofiego, quien padecía de esclerosis lateral primaria (ELP) al menos desde hacía cinco años, y sanó milagrosamente durante una peregrinación a Lourdes en 2009, cuando tenía 50 años de edad.

Desde hacía varios años Antonia estaba siendo tratada por el Departamento de Neurociencias de la Universidad de Turín debido a migrañas muy severas. En el 2004 a las crisis de cefalea se sumaron frecuentes calambres y cansancio generalizado, experimentando dificultad para caminar. Con el agravamiento de su locomoción, le sobrevinieron dificultades para tragar así como para articular palabras. En el 2006 fue diagnosticada con esclerosis lateral primaria (ELP).

Poco después quedó confinada a una silla de ruedas. En 2008 debido al empeoramiento de su estado, quedó con la capacidad para expulsar aire de los pulmones reducida, padeciendo disminución de fuerzas (hipostenia) y debilidad muscular en las cuatro extremidades (tetraparesia), predominantemente del lado izquierdo.

A pesar de su frágil estado de salud, emprendió una peregrinación a Lourdes del 30 de julio al 5 de agosto de 2009, donde obtuvo su curación.

Asombro y emoción de los especialistas

Antonieta vive en Francavilla in Sinni, un pequeño pueblo cercano a la ciudad de Potenza, al sur de Italia; está casada con Antonio Lofiego y es madre de cuatro hijos.

Antonia Raco en Lourdes (2009)

Ella venía siendo tratada en el connotado Hospital Le Molinette en Turín, al norte de Italia, lejos de su residencia. Después de prodigiosamente comenzar a caminar, regresó al mismo hospital donde era atendida por el profesor Adriano Chiò que declaró:

“Nunca había visto un caso así en pacientes con esclerosis lateral primaria. El diagnóstico era inequívoco: padecía una forma de la enfermedad de evolución lenta.

“Es una enfermedad que puede frenar su avance y, como mucho, detenerse, pero no creemos que sea posible que mejore, ya que afecta a las neuronas de forma irreversible.

“Lo que hemos visto hasta ahora es una regresión de la enfermedad, algo que científicamente creemos imposible en pacientes afectados por esclerosis lateral primaria”.

En agosto de 2009, Antonia contó al periódico Avvenire —del episcopado italiano— la consulta al médico:

“Yo estaba ansiosa de reencontrarme con los médicos. Esperaba que alguno me dijera que ya no tenía nada.

“Durante la consulta, vi el asombro de los especialistas. El profesor Chiò ha querido que explique todo lo que me está pasando sin omitir nada. Él quedó estupefacto y me dijo: ‘Me he quedado sin habla’.

Me envió a hacer una larga serie de pruebas, me pidió que no suspendiera la terapia. Estaba impresionado. Finalmente, sin mediar palabra, me abrazó; estábamos conmovidos. Siempre he rezado por él esperando que se descubra cómo curar la ELP”.

¿Cómo se produjo la curación?

Temor a que le practiquen la eutanasia. El valor religioso de la vida.

Antonia declaró a Avvenire:

“En Lourdes, yo no pedí un milagro. Recé a la Virgen para que me diera la fuerza de vivir con dignidad cada instante que me quedaba”.

Los esposos Lofiego en Lourdes (2019)

Antonia tenía pánico de que le sucediera lo mismo que a Piergiorgio Welby (20-12-2006) y Eluana Englaro (9-02-2009), dos casos muy sonados en Italia, a quienes se les aplicó la eutanasia —un auténtico homicidio— por decisión del Poder Judicial contra la protesta universal del mundo católico.

Estos casos “me impresionaron; se interrumpieron las ayudas vitales de esas personas. Recé para no llegar a algo así”.

“La vida debe ser vivida siempre y en toda circunstancia hasta el extremo. Asimismo recé por una niña de mi pueblo que padece de una enfermedad similar”.

Cuando fue a bañarse en las piscinas de Lourdes:

“Al entrar en el agua, fui ayudada por tres damas; dos de ellas se apartaron después y la otra continuó ayudándome. Pero mientras ella estaba haciendo esto, sentí la presencia de alguien más que me sostenía por el cuello. Intenté volverme para ver quien era, pero no había nadie. Luego sentí un gran dolor en ambas piernas y después un alivio.

“En ese momento oí, a mi izquierda, una hermosa voz femenina: era suave, ligera. Nunca había oído nada igual.

“Ella me dijo: ‘¡No tengas miedo, no tengas miedo!’. Pero yo estaba temblando, temblaba de miedo. Algo inexplicable estaba sucediendo, además porque solo yo podía escuchar esa voz”.

El testimonio del obispo emérito

En aquella época, el entonces obispo diocesano de Tursi-Lagonegro, Mons. Francescantonio Nolè, O.F.M.Conv., comentó al mismo periódico sus impresiones:

“Esta señora fue a Lourdes con la intención de pedir morir en paz”. Ella decía: “No quiero acabar como Welby, quiero que sea el Señor, que es el dueño de la vida, que tome mi vida en sus manos”.

“En Lourdes, después de haber recibido este gran don, esta señora no se lo dijo a nadie: se lo guardó para ella misma durante tres días. Y al volver a su casa, sintió una voz interior que la animaba: ‘¡Cuéntalo! ¡Dilo!’.

“Ella entonces me preguntó: ‘¿Qué debo decir? Yo no merezco tanto, soy indigna…’. Yo le dije, tranquilizándola, que el Señor concede estas gracias no solo para ella sino para toda la comunidad y para todos los que se enterarán, y de hecho estamos viviendo las consecuencias positivas”.

A la hora de contárselo al marido

Mons. Orofino, firma el acta de reconocimiento del milagro de la curación de Antonia Raco

En la tarde del 5 de agosto de 2009, después de la peregrinación a Lourdes, Antonia escuchó nuevamente la misma voz. Hasta ese momento, no le había contado nada a nadie.

Así lo narra ella: “Estaba sentada en el sofá, mi marido estaba a unos metros de distancia.

“Sentí de nuevo claramente la misma voz que en Lourdes: “Llámalo, díselo”. Yo me dije: ‘¿Pero qué debo decirle?’.

“Y entendí otra vez: ‘Llama a tu marido y díselo’. Entonces llamé a mi marido Antonio y me levanté, di unos pasos y después volví al mismo lugar. Él no podía creer lo que estaba viendo. Y se lo dije todo”, recuerda.

Antonia Raco tiene el vivo deseo de volver a Lourdes “pero como voluntaria para ayudar a los enfermos como otros me han ayudado”.

El prelado destaca los efectos de esta curación: “Esto ha traído de vuelta el fervor a los que tenían fe y se ha removido la conciencia de los que la tenían tibia, apática”.

El pronunciamiento del Comité Médico Internacional de Lourdes

En julio de 2010, Antonia expuso su caso ante la Oficina de las Constataciones Médicas de Lourdes. En vista de lo cual, una junta de galenos decidió por unanimidad abrir un expediente e investigar su historia clínica. En noviembre de 2024, luego de un periodo de observación y validación del consenso universal sobre el diagnóstico de la ELP, el Comité Médico Internacional de Lourdes (CMIL), en su reunión anual, pidió a sus miembros que votaran la siguiente cuestión:

“¿Está curada la Sra. Antonia Raco de esclerosis lateral primaria (ELP), según el consenso de 2020, validado en 2024, de forma inesperada, completa, duradera e inexplicada según los conocimientos médicos?”. La mayoría votó por el sí.

El expediente pasó entonces al ámbito de la Iglesia, que concluyó —como vimos— con la solemne proclamación del milagro.

 

Fuentes consultadas.-

– Santuario de Lourdes, Las curaciones reconocidas como milagrosas por la Iglesia in https://www.lourdes-france.com/es/curaciones-milagrosas/.
Avvenire, Antonietta Raco racconta il miracolo: “Sono tornata da Lourdes e cammino”, 16-04-2025.

El elevado precio de un pasatiempo “inofensivo” San José Sánchez del Río
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Tesoros de la Fe N°290 febrero 2026


Los últimos dos milagros reconocidos oficialmente
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